Almáchar

Historia

Almáchar es un pueblo de la comarca de la Axarquía asentado sobre un cerro que es bordeado por dos ríos (el río de El Borge y el río Almáchar) y situado a una altitud de 246 metros y tan sólo 35 kilómetros de la capital malagueña.

Debe su origen a los poblamientos durante la época árabe, reflejado en su disposición urbana de callejas, y en el nombre de Almáchar, que deriva del nombre árabe Maysar o Machar, cuyo significado es «Los Prados» o «Tierra de Prados».

Formaba parte de las llamadas «Cuatro Villas» junto con Cútar, El Borge y Moclinejo, que vivían a la sombra del castillo protector de Comares, y del que continuó dependiendo incluso tras la reconquista cristiana de la comarca en 1487.

Durante los primeros años de dominio cristiano (1491), la cesión de las mejores y más fértiles tierras de su alfoz a 64 cristianos pecheros incitó malestar y el abandono de la localidad de algunos moriscos, sobre todo en la década de 1500-1510.

Estas tierras preciadas por su muy alta calidad y cantidad de producción de pasas de la variedad lexia, aparecían ya en 1556, tras de El Borge, como las de mayor producción.

Posteriormente a 1611, en la cima de alguna loma en la que se asienta el pueblo se colocó una cruz de gran tamaño que hizo que el pueblo en muchos escritos apareciera con el nombre de Almáchar de la Cruz, y da razón de ser al escudo del municipio.

En 1755 sufrió una serie de movimientos sísmicos que obligó a la población a salir de sus casas y refugiarse en cortijos.

A fines del S.XIX y comienzos del XX, el pueblo de Almáchar era conocido dentro y fuera de la región por la buena calidad de sus lienzos que elaboraban en telares artesanales.

Aunque el archivo parroquial y del municipio fueron destruidos en 1936 con la Guerra Civil, todavía se conservan testimonios escritos que datan de 1537 y 1573, años en los que se celebraron el primer bautizo en la villa y el primer matrimonio religioso.

Con respecto a la gastronomía de este pueblo, el ajoblanco ocupa el primer lugar en la lista de sus platos típicos y por ello, cada año en el mes de septiembre, se celebra una fiesta que no podemos perder en homenaje a esta sopa fría.

Monumentos

El edificio más singular es la iglesia de San Mateo, edificada en el centro del pueblo en el siglo XVI, de estilo gótico renacentista. Al fondo de una de las naves laterales existe un camarín dedicado a la Dolorosa y en el presbiterio hay otro camarín barroco con la imagen del Cristo de la Misericordia, o Cristo de la Banda Verde, y que la tradición le atribuye la salvación de unos marineros que habían naufragado en la costa. En el exterior de la iglesia destaca a su vez la torre cuadrada de estilo mudéjar.

El barrio de “las cabras” situado en el casco antiguo y constituido por serpenteantes calles con pronunciadas pendientes para adaptarse al desnivel del terreno asumiendo claras reminiscencias moriscas y árabes.

En el laberinto de sus callejuelas, destaca la calle de Mártires, que rodea la iglesia de San Mateo.

En la plaza del Santo Cristo se encuentra ubicado el Museo de la Pasa, en una casa antigua de dos plantas, dónde podemos encontrar una extensa representación de aperos y utensilios, así como escenas relacionadas con las labores de recolección de la pasa y su posterior transformación en pasa.

Desde el Mirador de El Forfe podemos deleitarnos con las preciosas vistas al río Almáchar y la entrada de la Cueva del Moro

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